
Estamos todos en el espacio que Leonardo tendrá en la casa y que le acondicioné lo mejor que pude para que esté seguro, cómodo y tranquilo, en la parte de abajo. Arriba tendrá otra habitación cuando su tío abuelo Eduardo traiga su camita.
Pesa ya siete kilos y mide sesenta y cinco centímetros. Claro que al cargarlo se siente todo lo grande que está, y más al día siguiente en que lo duerme una, arrullándolo por mucho rato. Jajaja.
El domingo hicimos un simulacro de cómo será los sábados cuando lo dejen con nosotros. Espero que todo salga bien y que disfrutemos plenamente la mutua compañía.